Descuentos en Restaurantes

El Mesón de la Patagonia

Restaurant de Barnechea, es una casa de adobe inicialmente ofrecía la gastronomía de la Patagonia, con el tiempo pasó a ser un gran impulsor de la comida regional, donde actualmente la centolla y el cordero son sus platos estrella.

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Mostrando (5) Comentarios

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    RafaelDuran5 de marzo de 2014 5:03

    Para este 14 de febrero quería invitar a mi señora a comer a un buen restaurant que cumpliera con el perfil del día. Sabiendo la demanda que habría ese viernes, llamé el lunes anterior a varios lugares que me parecían apropiados. Los primeros de mi lista ya estaban llenos pero quedaban varios otros con mesas disponibles. Eso hasta que entró a mi oficina un abogado amigo que me recomendó y luego insistió que tenía que reservar en El Mesón de la Patagonia (Lo Barnechea 503). Como dice su slogan “Ser parte del club de amigos del Mesón, es ser parte de una familia entretenida, ser parte de un ambiente trato y tener los mejores beneficios del Mesón”. No fue nada de esto, sino lejos la peor experiencia culinaria de nuestras vidas y no exagero.

    Al llegar mi señora pide una limonada y yo un pisco sour. De la limonada ($1700) nada que decir, pero el pisco sour ($3500) estaba aguado y demasiado amargo. Preferí no decir nada y tomármelo. Pese a que pedí un pisco sour normal ($3000) me cobraron uno “a la JP” ($3500). Primer problema.
    Para picar un ceviche limeño. En la carta se indica “CEVICHE LIMEÑO - PATAGONICO de reineta y camarones, con choclo peruano, cebolla morada, fonditos de alcachofa y rocoto, en leche de tigre y oliva. $9.500” El nuestro claramente había sido preparado hace al menos un día, los fondos de alcachofa y choclos muy muy blandos, el mismo efecto que se produce cuando dejas una ensalada sazonada - bañada en limón en este caso – durante horas (perfectamente más de un día) en el refrigerador, de los camarones poco se supo y lo peor…. No era de reineta, sino de algo gris y áspero, que luego nos comentaron era supuestamente atún. Si hubiésemos queridos seguir comiendo era intoxicación segura. Segundo y grave problema. Para pararse e irse, pero decidimos llamar a un tipo que al parecer era el dueño y al ver el seudo cebiche le ordenó a un mozo nos cambiara el plato, pero decidimos pasar a los fondos.
    Habíamos perdido gran parte de apetito y pedimos ahora un “asado picoteado” ($15.800), que resultó ser solo carne grasosa que nadaba en salsa fría. Llamamos nuevamente a la niña que nos atendía, vio la carne, se rio de nerviosa y nos dijo “pucha que han tenido mala suerte se los cambio en un segundo”.
    Tratando que siguiera todo normal mi señora pide a la niña que nos atendía – al parecer la hija del dueño – le recomendará algo y ésta, en un restaurant de carnes, le dijo que uno de sus mejores platos eran los panqueques de centolla. Algo que me llamó la atención fue que anunciaran la centolla magallánica “Una delicia todo el año”, ya que entiendo existen vedas del crustáceo, a lo que nuestra moza nos comentó “no nos preocupáramos”.
    Mi elección fue un lomo vetado “madurado” ($14200), que al llegar venía ya cortado, de unos 100 a 120 gramos de los cuales la mitad visiblemente era grasa. Para acompañar un timbal de couscous $2.900, heladísimo, sacado recién del refrigerador. Llamó ya visiblemente enojado a otro mozo, quien al ver mi plato se tapa los ojos, luego llega quien nos atendía, me dice “come hasta donde podai” y después si que te traigo algo rico.
    Preferimos llamar al dueño quien se acerca con soltura de cuerpo diciéndonos “asi que encontraron todo malo ahhh”. No solo malo pésimo, le respondo, e indico que el mismo y sus mozos pudieron verlo. Y ahí agrega su frase de oro “mira esto es como la ley de Murphy, a algunos les toca todo bien y a otros todo mal, ustedes tuvieron la mala suerte que les tocara todo mal”, plop, realmente plop. Lo único que uno espera, después de estar dispuesto a pagar $15000 promedio por plato, un 14 de febrero, es una disculpa, pero no, el dueño nos dice que tuvimos la mala pata que haya estado todo asqueroso y agrega, “ya poh hagan lo que quieran ustedes, pero paguen lo que comieron y se pueden ir”. Decidí pagar, aunque no lo debería haber hecho e irnos.
    Este testimonio es para que nadie que lo lea pase por la misma experiencia que nosotros, ahórrensela y por favor no vayan ni ustedes ni sus conocidos a este lugar, un asco de comida con un dueño ordinario y prepotente.


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    RafaelDuran5 de marzo de 2014 5:03

    Para este 14 de febrero quería invitar a mi señora a comer a un buen restaurant que cumpliera con el perfil del día. Sabiendo la demanda que habría ese viernes, llamé el lunes anterior a varios lugares que me parecían apropiados. Los primeros de mi lista ya estaban llenos pero quedaban varios otros con mesas disponibles. Eso hasta que entró a mi oficina un abogado amigo que me recomendó y luego insistió que tenía que reservar en El Mesón de la Patagonia (Lo Barnechea 503). Como dice su slogan “Ser parte del club de amigos del Mesón, es ser parte de una familia entretenida, ser parte de un ambiente trato y tener los mejores beneficios del Mesón”. No fue nada de esto, sino lejos la peor experiencia culinaria de nuestras vidas y no exagero.

    Al llegar mi señora pide una limonada y yo un pisco sour. De la limonada ($1700) nada que decir, pero el pisco sour ($3500) estaba aguado y demasiado amargo. Preferí no decir nada y tomármelo. Pese a que pedí un pisco sour normal ($3000) me cobraron uno “a la JP” ($3500). Primer problema.
    Para picar un ceviche limeño. En la carta se indica “CEVICHE LIMEÑO - PATAGONICO de reineta y camarones, con choclo peruano, cebolla morada, fonditos de alcachofa y rocoto, en leche de tigre y oliva. $9.500” El nuestro claramente había sido preparado hace al menos un día, los fondos de alcachofa y choclos muy muy blandos, el mismo efecto que se produce cuando dejas una ensalada sazonada - bañada en limón en este caso – durante horas (perfectamente más de un día) en el refrigerador, de los camarones poco se supo y lo peor…. No era de reineta, sino de algo gris y áspero, que luego nos comentaron era supuestamente atún. Si hubiésemos queridos seguir comiendo era intoxicación segura. Segundo y grave problema. Para pararse e irse, pero decidimos llamar a un tipo que al parecer era el dueño y al ver el seudo cebiche le ordenó a un mozo nos cambiara el plato, pero decidimos pasar a los fondos.
    Habíamos perdido gran parte de apetito y pedimos ahora un “asado picoteado” ($15.800), que resultó ser solo carne grasosa que nadaba en salsa fría. Llamamos nuevamente a la niña que nos atendía, vio la carne, se rio de nerviosa y nos dijo “pucha que han tenido mala suerte se los cambio en un segundo”.
    Tratando que siguiera todo normal mi señora pide a la niña que nos atendía – al parecer la hija del dueño – le recomendará algo y ésta, en un restaurant de carnes, le dijo que uno de sus mejores platos eran los panqueques de centolla. Algo que me llamó la atención fue que anunciaran la centolla magallánica “Una delicia todo el año”, ya que entiendo existen vedas del crustáceo, a lo que nuestra moza nos comentó “no nos preocupáramos”.
    Mi elección fue un lomo vetado “madurado” ($14200), que al llegar venía ya cortado, de unos 100 a 120 gramos de los cuales la mitad visiblemente era grasa. Para acompañar un timbal de couscous $2.900, heladísimo, sacado recién del refrigerador. Llamó ya visiblemente enojado a otro mozo, quien al ver mi plato se tapa los ojos, luego llega quien nos atendía, me dice “come hasta donde podai” y después si que te traigo algo rico.
    Preferimos llamar al dueño quien se acerca con soltura de cuerpo diciéndonos “asi que encontraron todo malo ahhh”. No solo malo pésimo, le respondo, e indico que el mismo y sus mozos pudieron verlo. Y ahí agrega su frase de oro “mira esto es como la ley de Murphy, a algunos les toca todo bien y a otros todo mal, ustedes tuvieron la mala suerte que les tocara todo mal”, plop, realmente plop. Lo único que uno espera, después de estar dispuesto a pagar $15000 promedio por plato, un 14 de febrero, es una disculpa, pero no, el dueño nos dice que tuvimos la mala pata que haya estado todo asqueroso y agrega, “ya poh hagan lo que quieran ustedes, pero paguen lo que comieron y se pueden ir”. Decidí pagar, aunque no lo debería haber hecho e irnos.
    Este testimonio es para que nadie que lo lea pase por la misma experiencia que nosotros, ahórrensela y por favor no vayan ni ustedes ni sus conocidos a este lugar, un asco de comida con un dueño ordinario y prepotente.


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    jvillago8 de noviembre de 2013 8:54

    El precio es un robo. Los platos poco contundentes y desiguales (pese a pedir lo mismo uno era el "premiado" y el otro claramente perjudicado). Éramos un grupo de 12 por lo que pudimos ver la variedad de platos. Qué es una ensalada chilena de $5.500?? 5 torrejas de tomate un poco de cebolla y un ají (¿?) Nos fuimos con una sensación amarga, nunca había pagado tanto por persona comiendo tan poco (aprox $37.000!). El lugar es bonito, biend ecorado y bien atendido, pero no vuelvo nunca más.

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    kathuman17 de enero de 2009 10:06

    El mejor Chupe de centolla que he probado en Santiago. No es barato pero es una experiencia, ya que la ambientación esta muy bien cuidada.

  • Avatar_chef_stgourmet
     
    santiagourmet4 de octubre de 2008 13:34

    Ayer fuimos con una pareja de amigos por primera vez y me gustó bastante. El ambiente es super acogedor y tiene un estilo simpático. Buena atención y lo mejor de todo, el cordero magallánico. Recomiendo el Asado de los Arrieros porque es más contundente. No es barato eso sí.